Discurso del presidente en Acto de Posesión
Discurso de posesión de la Cámara de Industria de Cochabamba
Quiero comenzar agradeciendo a mis colegas
directores de la Cámara de Industria
por haber confiado en mi persona; y unánimemente
haber depositado en mí la convicción
suficiente para ejercer la presidencia de
la Cámara de Industria, de la que
hoy he tomado posesión.
Además, es mi deseo rendir el más
cálido homenaje a todos los asociados
y empresarios industriales, que en esta
oportunidad festejan el Septuagésimo
aniversario de fundación de la Cámara
de Industria que hoy nos acoge; pero sobre
todo quiero resaltar sus esfuerzos dedicados
a transformar los retos del mundo nuevo
en verdaderas oportunidades que multipliquen
la presencia de Bolivia en el entorno globalizado
del mercado mundial.
Efectivamente, supone para mí un
gran honor, presidir y personificar al Directorio
y a la Cámara, instancias gremiales
que representan las ilusiones profesionales
de tantos emprendedores de esta tierra y
de cuantos nos acompañan en este
Acto.
Gracias de corazón por la designación,
que pone de relieve, una vez más,
el espíritu generoso de la Cámara
de Industria y de todos los emprendedores
cochabambinos.
Antes que nada quiero expresar esta noche,
por supuesto, mi más sincera y cordial
felicitación a todos los empresarios
industriales de Cochabamba que el día
de hoy han recibido y bien merecido los
premios y galardones que se entregaron con
mucha alegría.
Para ellos y todos los presentes quiero
recordar estas palabras de Albert Einstein:
"Hay una fuerza motriz más poderosa
que el vapor, la electricidad y la energía
atómica: la voluntad".
Estas palabras resaltan la firmeza del
empresariado cochabambino, ese esfuerzo
contagioso que está en cada empresario,
para hacer frente a las dificultades y ante
todo renovar cada instante los lazos que
nos mantienen unidos. Hoy los empresarios
necesitamos unirnos más que nunca,
porque los peligros a los que nos enfrentamos
son mayúsculos.
La recesión de la economía
internacional, y la falta de certidumbre
en el futuro de nuestra nación nos
han distanciado entre los bolivianos; y
para enfrentar estos males necesitamos articular
nuestras voces, para que su eco llegue de
forma efectiva a todos los escenarios donde
deba ser escuchada. Y es el Gobierno Central,
uno de ellos. Desde hace un tiempo atrás
el empresariado cochabambino ha perdido
espacios donde plantear las propuestas y
soluciones para mejorar el ambiente de producción
y de negocios, que sin duda traerán
crecimiento para nuestro departamento y
el país.
Pese a la situación geográfica
privilegiada de la que gozamos, y desde
donde los cochabambinos podríamos
influir a todo el país, paradójicamente
el Gobierno no escucha a esta región
y menos a sus protagonistas, peor a sus
empresarios que son los generadores de empleos,
los que concretan los sueños de crecimiento
de los bolivianos.
Tenemos que revertir esta situación
y no con reclamos, sino con propuestas.
Y en beneficio de ellos los líderes
empresariales tenemos que concentrar planteamientos,
unirnos para estudiarlos, presentarlos y
presionar positivamente, con mucho tesón
y voluntad, para que los mismos sean tomados
en cuenta y materializados irreversiblemente.
Es un trabajo de persistencia, de férrea
voluntad, de compromiso, de empeño
y sobre todo de coherencia con el espíritu
empresarial que encarnamos, como empresarios
industriales, como emprendedores infatigables,
buscadores de soluciones, y protagonistas
del desarrollo.
Ejemplos nos sobran de lo que les comento.
Pero, en esta oportunidad quiero enfatizar
la labor de ELFEC, que ha cumplido 100 años
de fundación y que hoy encarna el
espíritu de todos los emprendimientos
exitosos de nuestra amada Cochabamba.
Los frutos de emprendimientos de este tipo
son evidentes. Empleo, aportes e impuestos
efectivamente pagados y riqueza compartida
con los trabajadores, en una enérgica
y sólida unión de ejecutivos,
empleados y obreros.
Desde instancias anárquicas y con
un solapado apoyo de representantes nacionales
y gubernamentales, estas experiencias exitosas
dentro del empresariado están siendo
desestabilizadas; tratando de desvirtuar,
de mutilar, de humillar la imagen y los
hechos bien ganados de los empresarios cochabambinos,
y como siempre con fines innobles para imponer
fallidas experiencias de empresas estatales,
tomando de forma cobarde y oportunista emprendimientos
que han surgido del esfuerzo privado.
Es nuestro deber institucional y de cada
empresario cochabambino frenar estos intentos
fratricidas que traerán y consolidarán
un rotundo fracaso, bañado de corrupción,
ineficiencia e incapacidad.
El empresario cochabambino tiene su empeño
concentrado en la vocación de trabajo,
en el combate al desempleo y la pobreza;
que serán erradicados con la generación
de fuentes de empleo y salarios dignos.
Por esto, debemos reafirmar nuestro rechazo
a cualquier intento de apoyar estos descabellados
aprestos gubernamentales que tienen como
destino el fracaso.
En el ámbito privado, para disminuir
el riesgo del desmoronamiento es preciso
que se desplieguen propuestas concretas.
Una de ellas debe apuntar a levantar la
producción del sector industrial
y tenemos que ponernos a trabajar en conjunto
con el sector público para que se
ejecuten los proyectos que garanticen la
energía que precisan nuestras industrias.
Aquí quiero ser claro y remitirme
a hechos concretos. La capacidad de las
grandes industrias que operan en este lado
del país diminuyó entre el
40 y el 60 por ciento durante el año
2007 debido al desabastecimiento de gas
natural en la zona.
Nos preocupa en el sector la escasez de
combustibles y que sólo podrá
ser superada con la ejecución del
Gasoducto Carrasco Cochabamba.
El Gobierno central debe entender que este
proyecto es vital para nuestra región,
porque el gas permite a nuestras industrias
producir y crecer.
El nuevo gasoducto Carrasco Cochabamba
será una de las soluciones para resolver
parte de aquellos problemas que nos inquietan,
y que nos permitirá tener una reserva
que pueda atender los requerimientos del
futuro, mirando el horizonte del año
2015.
Hay expectativas en que la construcción
del gasoducto comience en marzo de este
año, para lo que sólo falta
un acuerdo de compensación comunitaria
con los cocaleros de la zona.
Empresarios, ustedes mejor que nadie saben
que precisamos que el gas llegue a nuestras
industrias, y para ello debemos emplear
nuestro dinamismo tocando las puertas de
los responsables para que este añorado
proyecto se haga realidad.
Por otro lado, tenemos problemas serios
con la inflación; y la clave para
frenarla es la producción.
Hasta hace poco tiempo se nos tildó
irresponsable e injustamente, con generalizaciones
sin sentido, de ser el sector especulador
que provoca que los precios suban. Los que
conocen a fondo el tema saben que es un
problema de oferta y demanda. Nuestros detractores
saben que si nos dan las condiciones para
producir más y mejores bienes, los
precios bajarán. Los hechos demuestran
que quienes difunden las mentiras se alejaron
de quienes, como nosotros, preferimos las
propuestas productivas.
Mientras tanto, los verdaderos especuladores
y los contrabandistas, han preferido mimetizarse
mejor en este ambiente de falsas acusaciones
y sacar la mejor tajada de esta situación
a costa del pueblo.
Los movimientos sociales, grupos movilizados
disfrazados muchos de sectores desfavorecidos
de la economía, están en una
verdadera cacería de brujas.
El Gobierno Central está enceguecido
con la realidad económica de nuestro
país. Y en esta situación
ha generado beneficios para los que quieren
vivir, con poca transparencia y sin sacrificios,
en la cultura del "rentismo",
del menor esfuerzo.
Para estos que se camuflan entre el verdadero
pueblo trabajador, entre el noble campesinado
que sabe lo que es labrar la tierra, entre
el artesano y el microempresario, el Gobierno
Central dice que dispone de millones de
dólares, apoyo económico,
que lo único que logrará será
diezmar el sector legalmente establecido.
Solo miremos cómo los oficialistas
escuchan las demandas y las razones de los
ropavejeros, mientras que a los industriales
de la confección no se les da espacio
para consolidarse, motivo por el que se
cierran los talleres.
Sin embargo, para el sector industrial,
el cual arriesga, el que aporta al erario
nacional, el cual se esfuerza por seguir
en el difícil camino de la formalidad,
sólo hay silencio y en algunos casos
un innecesario rencor de las autoridades
gubernamentales.
Esa animadversión que se traduce
en decretos y medidas que golpean nuestros
esfuerzos.
Sólo por poner un ejemplo, la subida
del Impuesto al Consumo Específico
para las cervezas, refrescos y otras bebidas
gaseosas no es precisamente un incentivo
a la industria de este sector.
Como este ejemplo hay muchos. El gobierno
con sus discursos ambivalentes, debería
evitar las barreras afiladas que ha puesto
entre los países amigos y los bolivianos
emprendedores, y concentrarse en fortalecer
definitivamente el acuerdo comercial con
Estados Unidos más allá del
ATPDEA, pues no sólo es El Alto el
que se beneficia sino también la
industria de Cochabamba que llega con sus
productos al inmenso mercado de Norteamérica.
El gobierno está más preocupado
en consolidar una propuesta utópica
de Constitución Política del
Estado, y distrayendo a la población
con argumentos económicos, que nos
tienen enfrentados a los bolivianos, en
vez de aprovechar todo el brío que
disponemos para construir un país
en libertad, democracia, trabajo y progreso.
Lo que precisamos es certidumbre, espacios
para crecer, un Gobierno Central que sea
nuestro socio en el progreso y en el desarrollo.
Nosotros tenemos la bravura para hacer
de Cochabamba y de Bolivia ese país
progresista y emprendedor, que se muestre
al mundo como una valiosa perla en el centro
de Sudamérica y no el incordio del
continente.
La voluntad la tenemos. Empresarios industriales,
es hora de ponernos manos a la obra. Cuento
con ustedes y con su valiosa energía
para sacar a nuestra Cochabamba de la sombra
y hacerla brillar en todo el país
como el diamante del progreso industrial.
Gracias.
Dr. Laureano Rojas
PRESIDENTE C.D.I.